En un mensaje publicado en su cuenta de Facebook, el jugador Luis Haquín se dirige a toda la hinchada del país, luego de que la Verde no pudo clasificar al Mundial, tras perder con el seleccionado iraquí.
Es muy difícil asimilar este momento, duele en el alma no verte en el lugar que mereces estar, y duele aún más saber lo cerca que estuvimos. Disculpas de todo corazón a nuestro país por no haber conseguido el sueño de todos.
El consuelo más grande que tengo en el corazón es saber que cada uno de nosotros dio alma y vida desde el día uno por toda nuestra gente y nuestro país. Siempre fue duro, pero vale la pena cuando se trata de darle esa esperanza e ilusión a nuestra gente, de creer que el boliviano es capaz.
Ver a nuestros niños soñando una y mil veces, a cada boliviano con la ilusión de sentirse capaz de cualquier cosa que se proponga, hace que todo valga la pena. Que cuando el país se une nadie nos para, y que podemos cumplir cada objetivo que nos trazamos.
Agradezco infinitamente por el gran esfuerzo que hizo nuestra gente por estar muy cerca nuestro. Ver las calles llenas, a miles de kilómetros, y en cada rincón del país con la bandera en la mano, todos unidos con un sueño en común, es un sentimiento inexplicable.
Gracias por todo el amor y apoyo que recibimos en este sueño. El resultado no se dio y toca aceptarlo con muchísimo dolor. Sin embargo, una vez más, no nos rendiremos ni bajaremos los brazos.
Seguiremos luchando incansablemente hasta el último día para darle alegrías a nuestro país, para que todos juntos pongamos a Bolivia donde se merece y para que cada día llevemos la bandera con el mayor orgullo posible.
El camino sigue, la fe está más intacta que nunca y las ganas de continuar son interminables.
Agradezco a esta gran familia que la conforman: jugadores, cuerpo técnico, directivos, logística, utileros, cuerpo médico, nutricionistas, equipo de seguridad, prensa y fotógrafos, que tanto dentro como fuera de la cancha le pusieron el corazón a cada momento y a cada partido.
Volveríamos y volveremos a dar la vida una y mil veces por nuestro país.
Hoy toca aceptar la voluntad de Dios, pero con la convicción de que volveremos más fuertes que nunca y con la certeza de que nuestro sueño está cada vez más cerca.















Discussion about this post